jueves, 3 de mayo de 2012

~ Sensaciones ~

                                                                                           Lunes 30 de Marzo de 1999


-No sé si soy bruja o no… Pero todo lo que deseó se acaba haciendo realidad. Podréis decirme que así puedo conseguir todo lo que quiero. Pero no es del todo cierto. Hubiese preferido no tener este “dón” como algunos podrían decirme. ¿Por qué? Porque siempre se cumplen, ¡cuántos ojalas habré deseado!… “Ojala esos dos rompan”, “ojala suspenda”, “ojala le pase lo peor”… Cuántas cosas he deseado… Y tarde o temprano se acaban cumpliendo… Es una sensación extraña. Y me asusta. Porque no ocurre solo en los demás, si no también en mi. Cuando pienso que algo malo me va ocurrir, me acaba ocurriendo. Y tengo miedo. Porque…
Entonces…
¿Moriré joven?

~ La primera vez ~

                                                                                            Sábado 13 de Marzo de 1999





-Hoy he hablado con Carlos, y voy a quedar con él por la tarde. Quedamos en mi piso, así que supongo que veremos una peli y después fijo que querrá tal… Pero bueno… Con él la verdad, que si quiero hacerlo…

Carlos era un chico al que había conocido en los carnavales de su pueblo, Hacía escasamente un mes. Y si, como podréis haber visto, ya lo había hecho con él. Pero no la juzguéis tan pronto. Era el primer tío con el que lo hacia, después de su ex. Y eso había sido hacía tres años. ¿Tres años? Te preguntarás. Si, pero había un motivo.
La primera vez que ella lo había echo, lo había pasado muy mal. Su supuesto novio, que además solo veía de muy de vez en cuando porque él vivía en otra provincia, y solo se veían en las vacaciones de verano y Semana Santa; sabía que ella solo iba hacerlo con él, si sabía que la quería, ella era lo único que pedía, un poco de amor, y que como era su primera vez, que pudiera recordarlo siempre, porque hubiese sido especial… Especial no habría sido, pero recordarlo, recordará ese día como si hubiese sido ayer…
Habían quedado en su casa, junto con unos amigos de él, que además, estaban en la habitación de al lado. Eso ya no le gustó mucho…
Ella estaba súper nerviosa, tanto que no se podía ni mover. Ella solo se dejaba hacer… Y eso a él no le motivaba demasiado. Tan poco le motivaba, que se puso de morros…Ella tímida y temerosa, porque vaticinaba su respuesta, le pregunto:
-¿Ya has estado con más vírgenes?
-Sí.
-¿Eran más lanzadas que yo?
-Sí.
Pocos minutos más tarde, viendo que él se había dado la vuelta…
-¿Por qué resoplas? ¿Qué te estas estresando?
-Sí. (Le dijo secamente, sin mirarla a los ojos)
Pero ese sí, tenía mucho más significado que cualquier otro sí. Su tono, su cara de desprecio… Ella se dio la vuelta muy triste y le empezaron a caer las lágrimas.

-Toc, toc. ¿Se puede? Enrique, vete a buscar a Manu a la estación, que acaba de llegar.
-Vale ya voy.
Mientras se vestía, él hablaba con ella sin mirarla, y sin preguntarle nada.
-Voy a buscar a Manu a la estación.
-Te espero aquí. ¿Vale? Cuando llegues vienes conmigo que voy a ponerme los auriculares para escuchar un poco música.
-Vale. Hasta ahora.
Ella cogió su mp4 y se puso los auriculares. Siempre tenía la música con ella. No podía dejar de escucharla. Para ella no escuchar música a lo largo del día, era lo mismo que para un fumador, no poder echar el cigarro de “después”. Además, se le daba bien la música, llevaba unos cuantos años tocando el saxo. Y además tenía otros muchos instrumentos que su padre le había comprado. Ser músico venia de familia. El ritmo corría por sus venas.

Al cabo de quince minutos apareció por la puerta, muy enfadado.
-¿No me escuchas, o qué?
Ve que ella se quita un casco.
-Claro ya estas con los putos auriculares otra vez, ¿no? Hace un rato que te llevo llamando. Vístete, y vente con todos para la salita que estamos jugando al monopoly.
Cogió, y cerró la puerta sin mirarla. Tras de si, ella se incorporaba, mientras las lágrimas resbalaban por sus sonrojadas mejillas.
Más tarde, salieron a dar una vuelta. Ella intentaba ponerse a su lado, pero él hacía caso omiso a que estaba allí, y seguía hablando con su amigo Manu. Pero sus otros amigos, la llamaron para que fuese con ellos.

-Los acabo de conocer, y son mas buenos ellos conmigo que mi novio...

Al día siguiente, fueron a los recreativos, ella llevo a dos amigas, y él a su amigo Manu. Todo fue mas o menos bien… Solo hubo un detalle que no le gustó nada, y era que una de sus amigas, no paraba de dejarla en ridículo, quedándose con ella y dándole la razón a Enrique…Ella se llamaba Margot, y no había otra cosa más que le gustase, que hacerla quedar siempre en ridículo, y si era delante de tíos, aún más. Lo que Ella tenía, pero no Margot, era inteligencia. Pero eso a Margot no le importaba. Lo único que miraba ella era su físico, más exactamente su culo y sus tetas, las cuales aún teniendo una 95, se ponía relleno, y siempre las llevaba tan altas y destapadas, que asustarían al mismísimo Cuagmire. Se podría decir, que rozaba los límites de la estupidez. Pero un día se confirmó que ya no la rozaba. Todo lo que Margot tenía y decía, era lo mejor, no soportaba que ninguna se creyese mejor que Ella, ni que no le prestasen la suficiente atención, ella tenía que ser el centro del mundo. Tenía una amiga, la cual había estado muy enferma, y todos le preguntaban qué tal estaba y se preocupaban de ella. Eso a Margot no le gustaba, y un día, de buenas a primeras, se le ocurrió una idea…

-Margot, hija, llevas unos días muy rara, y estas comiendo demasiado. ¿Te ocurre algo?

Margot posó la cuchara, miró a su madre muy seria y dijo.
-Mamá, quiero tener principios de bulimia.

~ Pensamientos de una suicida ~


                                                                                          Viernes 12 de Marzo de 1999



-Hasta que comprendí, el porqué de lo que pasaba.

Esas fueron las únicas palabras que vinieron a su mente en ese momento. Nunca había comprendido por qué alguien joven, y con un futuro por delante, de la noche a la mañana, se había suicidado.
Siempre pensó que suicidarse era de cobardes, que quienes lo hacían, no se daban cuenta de que la vida no tenía porque ser tan horrible, ya que con 18 años, no todo es tan fácil, pero es un bache que hay que pasar, y que por muy difícil que sea, tampoco es para llegar al extremo de quitarse la vida…

-Eso era lo que yo creía… Hasta hoy.

Comprendió, que quienes prefieren morir, antes que luchar, no es por ser cobardes, es porque, como ella había pensado, no merece la pena seguir vivo. Simplemente te cansas de todo. Ves que no importas a nadie, que lo único que recibes son reproches, que no haces nada bien, ni familia ni amigos…Si además añades, que no tienes a nadie a quien querer, saber que no puedes formar una familia por tu parte; sabiendo que si te vas, aunque lloren por ti en el funeral, en un año, o incluso menos, se habrán olvidado de ti, porque ellos seguirán sus vidas como si no hubiese pasado nada. Con lo cual, da igual que estés vivo o muerto. El río seguirá su cauce. No eres especial para nada, sabes que otro puede ser mejor que tu en todo lo que hagas.

-Por tanto, ¿Para qué existo?

Esas palabras habían resonado miles de veces en su cabeza, durante mucho tiempo.

-Vine al mundo por obligación, yo no lo elegí. Por lo que tampoco, tienen derecho a decirme que viva. Es mi vida, y puedo hacer lo que quiera con ella.
Si lo único que hago en vida es sufrir, ¿Por qué tener que aguantar ese dolor en mi corazón?

Mientras, muchos recuerdos venían a su mente, (broncas con la familia, amigos, novios, rollos…) no podía parar de llorar. Estaba echada en su cama, tapada hasta arriba y con el brazo por debajo de la almohada; la agarraba con fuerza, era lo único que podía abrazar, estaba sola y lo sabía, y eso aún le hacia sentir más triste.
Sus amigos le decían que no era para ponerse así, ya que ella solo les había contado que estaba triste porque su “amigo”, con derecho a roce, la había dejado, después de un año y pico haber jugado con ella. Ella sabía y se repetía una y mil veces que esto se tenía que acabar, no podía aguantar tanto dolor en su corazón, parecía como si se lo apretasen, y no pudiera respirar. Esa sensación no le gustaba nada, y se repetía, por culpa de ese chico, demasiadas veces.

-Esto se acabo, no pienso llorar más por ese idiota, si quiere estar con su querida novia la cual le pone los cuernos, todo para él. Yo soy mucho más guapa y más inteligente que ella.

Si… eso se decía a si misma, y también sus amigos, pero sabia que no era así, sabía que la que estaba con él era ella, por lo tanto a quien él quería sería a su novia la cornuda, (si, él le había puesto durante un año los cuernos con Ella). Pero eso no era suficiente. Pensó que, después de todo lo que habían pasado juntos, de todo lo que le había contado, iba a cambiar…

-Fijo que la deja, o al menos eso me dio a entender, si no, ¿Por qué tanto llamarme? ¿Por qué quiere besarme? Aunque la verdad…

La verdad, ¿cuál era la verdad? Era esa a la que tanto temía, la que aun habiendo hablado con él, no se atrevió a preguntarle.

-La verdad es que solo quería follarme…

Esa era la verdad, y aunque ella no era nada del otro mundo, no sabía por qué, pero lo único que veían en ella los tíos, era sexo. Nunca había tenido una relación que durase más de un mes. Y esas relaciones para ella, no habían significado nada. Se sentía como si estuviese en un cine, viendo una película mala, en la cual la protagonista era una estúpida niña, que se enamoraba demasiado rápido, y de tíos que solo querían pasar un rato con ella mientras se follaban a su amiga.

Miró la hora de su móvil…

-Puff… Son las cuatro de la mañana… Me duelen los ojos… Y encima, después de haberme fumado uno, y a tal velocidad, estoy mareada, me da vueltas la cabeza y tengo ganas de vomitar… Puff… Tengo que dormir…

Se puso boca arriba y el brazo sobre la frente que estaba muy frío en comparación con su frente, que ardía de calor.
Después de seguir pensando un poco más, sobre todo otra vez, logró dormirse.